Quiero un nuevo traje

Creo que es perfectamente ético y válido dedicarse a la política como profesión. No hay que ver mal aue alguien trabaje y viva de ello, pero como cualquier profesion, tiene clientes a los que debe escuchar y atender y no decirles: “bueno pero no critiques y propon tu”. Sería como  un  sastre al que le dicen que un traje quedó mal y, en lugar de corregirlo, diga:”bueno pero hazte tú, tu traje”.

Soy cliente de los políticos de oposición,  por haber votado por ellos hace poco más de un año, y por oponerme al gobierno. Incluso por ser venezolano y ser algunos de ellos, diputados electos.

Resulta que me vendieron un traje bien chimbo, hace un año prometieron la salida de Maduro, con varias alternativas. Y no cumplieron. No digo que sea fácil salir de este gobierno de malandros, pero si vives de la política y queremos un mejor país, un mejor traje, podemos comenzar por no prometer algo que no vamos a cumplir o renunciar y asumir que no puedes.

No digo que renuncien a sus cargos de diputados,  finalmente es su trabajo y fueron electos. Pero si la actual directiva de la MUD, incluso vale la pena evaluar nuevamente si ese concepto de “unidad” es lo que necesita Venezuela.

Ayer liberaron a Rosales, que bueno por su familia. Pero yo ruego que ese señor no vuelva a aparecer en la MUD, ni en la política, porque hablaría muy mal de la oposición y por ende de nuestro futuro.

Se que hay gente valiosa en la oposición,  pero creo que la MUD ya perdió el norte. No tiene una propuesta de país que ofrecer, solo es “dejar que el gobierno lo haga mal”. No creo en esos “zorros con experiencia política”, años y canas no siempre son sabiduría,  y en el caso de la politica venezolana muchas veces son muchos años de malas decisiones.

Tristemente, la posibilidad mas cercana hoy de un cambio de gobierno, es similar a la que puso al chavismo: Descontento con el gobierno, no una nueva propuesta.

Deseo que este nuevo año surja una nueva esperanza, (hoy estamos cerrando el año sin una), que pase por nuevas personas en la escena política, por mejores maneras de hacer las cosas.

Que la gente del negocio político, no crea que 8 persona paradas frente a miraflores con una hoja pidiendo la renuncia de Maduro es creativo, o que dialogar con Maduro iba a dar resultados en una semana.

Basta de hacer lo mismo y esperar por resultados distintos, de que “lideren” los mismos pensando en un cambio.

Espero que el sastre acepte que hizo mal el traje y renueve su negocio, o contar con nuevos sastres, porque definitivamente necesitamos un nuevo traje, una nueva Venezuela.

Intentona Partidista

Esto va sobre lo que debería ser, hacer y parecer un partido político en la Venezuela de hoy. Que sirva bien para iniciar un movimiento, o bien de consejo a cualquiera de los partidos políticos actuales.

 ¿Qué debe “ser”?

Posiciones concretas antes que ideologías grises e innecesarias.

Somos de esta época, y en esta época debemos actuar. La izquierda y la derecha son conceptos más parecidos a una máquina de escribir que a una tablet. Si hoy la tendencia es la fusión, si hoy se mezcla en las comidas, se mezcla en la música y se mezcla en las ciencias, se debería mezclar también en las ideologías.

La política debería seguir la tendencia del resto de las ciencias y artes. Es absurdo que hoy en día a un partido lo busquen de definir (o peor aún busque definirse así mismo) con esas etiquetas tan “sesentosas” de  “Derecha” o de “Izquierda” que, de paso, nunca terminan respetando nuestros gobiernos por el básico populismo que los define al momento de las elecciones.

Es más “actual” y mucho más útil para el electorado entender opiniones concretas sobre políticas económicas y sociales que esas vagas y sobretodo inútiles definiciones de “izquierda” o “derecha”.

Un partido político debe tener ideas claras sobre temas concretos como:

  • ¿Creemos en el libre mercado o en el control de precios?
  • ¿Creemos en la redistribución de la riqueza mediante impuestos?
  • ¿Creemos en el libre cambio de moneda o en el control cambiario?
  • ¿Consideramos correcto el aumento de la gasolina?
  • ¿Creemos en la descentralización?
  • ¿Creemos en la escolaridad gratuita?
  • ¿No estamos de acuerdo con viviendas 100% gratuitas?

Y como estos, un conjunto de posiciones que sean claras, sin el temor a que NO todas sean atractivas electoralmente. Al final del día defender una idea o política por ser necesaria para el país te da más respeto y seriedad que ir “bailando al son que te toquen” por creer que es “más popular”.

Tampoco es correcto que la propuesta de un bando sea esperar tanta inconformidad en la población que “no quede otra opción que votar por el contrario” y, en el otro bando la justificación y bandera ideológica sea “antes también estábamos mal”, “antes estábamos peor”.

Muy importante… la historia de Venezuela.

Una INTENTONA PARTIDISTA debe tener su visión de la historia del país, donde se explique y justifique la situación actual y su posición al respecto. Aquí un resumen de historia reciente en caso que la quiera leer (sino, puede saltar a la siguiente sección con las mismas consecuencias de los partidos actuales: no entender de donde venimos):

Prehistoria democrática aprox. 1900 – 1948 (indagar más atrás no lo veo necesario en este contexto)

Esta prehistoria democrática pasa por:

-Dictaduras como la de Gomez, militares opresores creyéndose los dueños del territorio y toda la plata de Venezuela, ojo! hablo de Juan Vicente Gomez hace 100 años.

-Intentos fallidos de democracia por gente que se venía modernizando como Isaías Medina Angarita y Rómulo Gallegos.

Pero como buen intento fallido y como muchas fases de nuestra historia, terminó con un golpe de estado.

¿Dictadura progresista? 1948 – 1958

Entrando en la segunda mitad del siglo XX veíamos una Venezuela tan atrasada que, un dictador militar, con buenas políticas públicas en materia de economía, vivienda, infraestructura y seguridad hizo que, incluso en tiempos presentes exista gente que no le importe perder todos sus derechos civiles, políticos y vivir en un gobierno con la corrupción propia del poder sin equilibrios, con tal de volver siquiera a las sombras de un gobierno similar.

Y es que ciertamente fue una época muy precaria para la democracia, pero de mucho avance para el país. Entre las políticas mejor reconocidas:

  • Políticas de seguridad llevaron a niveles muy bajos de criminalidad.
  • Políticas de infraestructura permitieron logros tan grandes como la Autopista Caracas-La Guaira (que más de 60 años después sigue siendo la principal vía entre estas ciudades).
  • Se llevó la producción petrolera por primera vez a 2 millones de barriles. 60 años después, ni siquiera sabemos cuánto se produce y se lee en las noticias que es posible comprar petróleo a otros países.

Vale la pena destacar que en el otro lado de la moneda uno de los grandes errores fue la corrupción y el gasto público. Esto llegó a un nivel que se puede medir entendiendo que Venezuela llegó a ser, en 1950, el 4to país con mayor riqueza per cápita del MUNDO y aun así, al culminar su gobierno, Pérez Jiménez dejó una inmensa (en las dimensiones de ese entonces) deuda pública y privada.

4ta República – El nacimiento de una democracia modelo 1958 – 1975 aprox.

Iniciamos acá con el famoso pacto de punto fijo. Si bien excluyó algunos actores importantes de la sociedad en su momento, como el PCV (posiblemente debido a la dinámica de la guerra fría), permitió que Venezuela entrara en la segunda mitad del siglo XX con una democracia ejemplar en aquel entonces. Se lee en algunos libros que sirvió incluso de ejemplo a otros famosos pactos políticos como el de la Moncloa en España.

Este período corresponde a unos gobiernos que traían la inercia de buenas políticas en infraestructura y el apoyo económico de una producción petrolera creciente. Comenzaba a asomarse la corrupción, pero aún se mostraba una Venezuela resplandeciente, con una economía igual o mayor a la de países como España e Israel (cosas que hoy en día parecieran inalcanzables).

Se comienzan a mezclar políticas tan buenas como la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho para permitir a los venezolanos estudiar en el exterior con muchas facilidades, con políticas tan corruptas como el proteccionismo a algunas empresas y pocas políticas de desarrollo empresarial, trayendo como consecuencia, una creciente dependencia de nuestra economía y el resto de nuestras vidas al precio del petróleo.

El inicio de la bajada y el fin de la 4ta– 1974 – 1999.

Comienza en Venezuela una fila de gobiernos llenos de decisiones políticas y económicas incorrectas. Tan incorrectas que nos ganamos en algunos libros de economía, un puesto entre los “Grandes desastres económicos” un infame grupo de 16 países donde 14 pertenecen a África y solo 2 a América.

La deuda pública y privada comienza a crecer con una “tendencia irreversible” como solemos escuchar en estos días en otro contexto. El populismo se pone “duro” y aumenta la pobreza. Instituciones tan valiosas como las escuelas técnicas, escuelas públicas, grandes hospitales, comienzan un proceso de desmejora que tristemente aun hoy no termina.

Creo que comenzó un fenómeno muy dañino para nuestro país y que tengo la esperanza de que se reverse por el contexto actual. El grueso de personas que comenzó a prepararse, quizás basados en la confianza de la prosperidad en la que nacieron, que la política y los asuntos de gobierno no “valían la pena”, “eran para los corruptos”, “eso era un mundo sucio y hasta mediocre” y resulta que terminaron convirtiéndolo, por acción (corrupción) u omisión (dando la espalda) en ese concepto al cual le huían.

Comienza, con el Viernes Negro, una de las más grandes y constantes tragedias de Venezuela: la devaluación de su moneda y el equivocado control de cambio en sus versiones hermanas RECADI y CADIVI entre algunos otros “des-controles”. Tristemente la errada idea del control de cambio no es nueva en nuestro país.

Volvemos entonces a un país con altos índices de pobreza, un sistema educativo en decadencia, alta inflación, exclusión de clases sociales, etc. Llegamos a un punto donde vuelve a pasar a segundo plano la importancia de la democracia con tal de salir de unos gobiernos tan corruptos e ineficientes. Situación que se explica con el apoyo de la mayoría de la población (según estudios de la época) a los intentos de golpe de estado de entonces.

Contradictoriamente estos intentos de golpe se dan en un gobierno que prometía tomar las decisiones económicas correctas (Carlos Andrés Pérez con su equipo de nuevos economistas bien preparados). Pero por alguna especie de ironía histórica este gobierno fue víctima de su propio populismo. Fue tal la promesa de un gobierno derrochador como en su período anterior (con altos precios del petróleo) que no tenía el respaldo moral para exigir sacrificios a la población representados en medidas como el aumento de la gasolina. Y vale decir que son sacrificios que hoy en día siguen siendo necesarios, pero nadie se atreve a exigirlos por ese eterno ciclo de populismo prometido al electorado.

Y en otra de las ironías de esta historia, culmina la 4ta república con uno de los protagonistas del nacimiento de la misma: Rafael Caldera. Por cierto, a mi modo de ver, un exceso de deseo de presidencia.

La 5ta República 1999 – 201X…

¡La verdad sea dicha! A las elecciones de 1998 llega un candidato con el discurso que hacía falta en el momento. Prometiendo lo que parecía realmente un cambio positivo para Venezuela. Acabar con una manera de hacer gobierno que había:

  • fracasado evidentemente en políticas económicas,
  • fracasado en el reconocimiento de la pobreza creciente y en políticas para intentar reducirla,
  • fracasado en potenciar a un país que tenía todos los recursos para lograrlo.
  • fracasado en lograr un modelo político de inclusión de todos los sectores.

Con mucha justicia corresponde decir, que Hugo Chávez se ganó su primera presidencia como un excelente candidato, diciéndole a la gente lo que quería escuchar, recorriendo a Venezuela y prometiendo un cambio que parecía correcto…

…Lamentablemente no se cumplió. 14 años después, esa realidad sigue vigente, intacta. Un país esperando mejorar, basados en la certeza de nuestras riquezas naturales como motor de progreso pero ahogado por un gobierno lleno de vicios y malas decisiones.

Y por aquí debe seguir la historia….

Hoy, para desgracia de los protagonistas de la 4ta y de la 5ta, se puede decir que no existen muchas diferencias de fondo en sus gobiernos. Hoy existen menor importancia en la democracia y las instituciones, pero en el fondo, solo hay un volumen más alto de los mismos vicios de antes: corrupción, ineficiencia, clientelismo, impunidad, populismo, etc.

Nace entonces, desde el “inicio de la bajada”, un grupo que considero “Los hijos de la crisis”. Todos los que nacimos alrededor del infame Viernes Negro (años antes, años después), tenemos como signo común la crisis. Siempre nos hemos tenido que “preparar para lo que viene”, “ahora si se puso difícil la cosa”, etc.

Estamos convencidos de que existe una mejor manera de hacer las cosas, pero lamentablemente son muy pocos los ejemplos prácticos que tenemos en el país (al menos en el sector público).

La oportunidad…

Sin embargo, eso nos da una posición ventajosa, pues no hay miedo a intentarlo, no hay miedo a “perder lo que tenemos”, pues definitivamente no queremos la manera actual de hacer las cosas. Tenemos la posibilidad, la intención y la pasión para intentarlo. Para buscar nuevas maneras de gobernar, y definitivamente nos criamos en un mundo mucho más cambiante que nos permite una mayor apertura a ideas, mejores herramientas y menos paradigmas que ponen en riesgo la innovación.

Nos corresponde entonces a estas generaciones y las siguientes enderezar el camino. Somos los que podemos aspirar a algo nuevo sin culpa y sin vicios. No fuimos los culpables de nacer en un país en crisis y extrañamos un país que aún no conocemos. Pero sabemos que está ahí y se puede construir.

Una generación que tiene el acceso a la información mundial como para saber el correcto funcionar de las cosas, pero que debe inventar sus versiones tropicales, pues tiene en casa muy pocos ejemplos a los cuales seguir.

Es esto lo que debe “ser” una INTENTONA PARTIDISTA.

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¿Qué debe “hacer”?

Una visión

Las propuestas no pueden ser de un lado: esperar a que la gente esté tan decepcionada que “no le quede de otra” que votar por ellos; y por el otro, usar como argumento que “antes también había corrupción, inflación, etc.”. Son propuestas negativas, propuestas que apuestan al contrario, claro a que pierda el contrario.

Se trata de vender un sueño atractivo y sobretodo viable de lo que debe ser Venezuela.

Aquí va uno, con su respectiva justificación:

Es más que inaceptable, ofensivo, que sea Venezuela el país con la reserva de petróleo más grande del mundo (al menos hasta el año 2013), y seamos el país nro. 13 por producción.

La propuesta es sencilla: La nueva apertura petrolera. Impulsar a PDVSA y otras empresas de todo el mundo a invertir intensamente para llevar nuestra producción petrolera a 3 o cuatro veces la producción actual. Hoy en día Venezuela produce 2.8 Millones de barriles diarios aprox. El país que le sigue en reservas (Arabia Saudita) produce más de 10 Millones de barriles aun cuando pertenecen al mismo cartel petrolero (OPEP).

Veamos con cuanta facilidad se puede llevar a Venezuela a aumentar considerablemente sus ingresos por concepto de petróleo. Sabemos que si Venezuela inunda el mercado con petróleo existe un efecto directo en la reducción del precio, pero es poco probable, con las demandas actuales, que sea una reducción tan importante que no permita unos grandes ingresos.

Y esa demanda hay que aprovecharla. Todo el planeta está apuntando hoy a la investigación sobre energías renovables, energías limpias. No es cierto que la demanda de petróleo se acabará del todo y a corto plazo, pero si es cierto que todos los esfuerzos están apuntando hacia ello: disminuir el uso de petróleo, disminuir la dependencia. En la medida que eso suceda, las reservas más grandes del mundo serán mucho menos valiosas que lo que puede ser hoy en día.

¿Qué beneficios traería eso? La lista es larga, enumeremos algunos:

  • El interés de empresas extranjeras en invertir acá, generará una inyección de dólares tan importante que levantar el control de cambio sería mucho más fácil de lo que pueda parecer hoy en día.
  • Son inversiones a largo plazo, inversiones robustas a diferencia de los famosos “capitales golondrinas”. Estamos hablando de inversión en construcción de refinerías, oleoductos, instalaciones, etc.
  • Generación de empleo. Todo lo que requiere la industria petrolera a su alrededor es un motor de desarrollo inmenso, que permitirá no solo la creación de empleos directos, sino la generación de empresas de servicio, suministros, transporte, todo esto necesario para la continuidad de la industria.
  • Nuevos polos de desarrollo. Tantas veces se ha planteado “descongestionar las ciudades” creando nuevos centros de desarrollos. Todos los intentos han fracaso por ser especies de “oasis” en el medio de la nada, sin ninguna fuente de empleo estable. En el caso de los famosos “enclaves petroleros” es conocido, incluso muy bien conocido en la historia de Venezuela, que son verdaderos polos de desarrollo.
  • Venezuela ya vivió ese proceso de crecimiento. Está en el ADN de los venezolanos el proceso de desarrollo petrolero. Historias, novelas, crianzas han sucedido en varias generaciones alrededor del impulso petrolero, toca que esta vez realmente se aproveche para la famosa y trillada “Siembra del petróleo”. Tenemos una oportunidad más para no defraudar a nuestro gran Uslar Pietri que debe tener rato revolcándose por nunca ver materializada su gran frase.
  • Por último y más importante, se generará un caudal importante de ingresos que debe ser invertido de manera eficiente y concentrada en las bases principales de un país próspero:
    • Salud y Educación. Retomar la educación primaria, secundaria y técnica gratuita y de calidad. Tener un sistema de salud decente. Son las dos principales manera de hacer la redistribución de riqueza y dar oportunidad a los menos beneficiados de una sociedad.
    • Un país grande tiene grandes carreteras, grandes puentes, trenes, aeropuertos. Eso tiene que pasar.
    • Seguridad y justicia. Es necesario acabar de manera agresiva y efectiva con el cáncer de la delincuencia y eso tiene dos componentes principales: una fuerza policial competente (armada y formada) y un sistema judicial que juzgue y castigue oportunamente. En resumen, necesitamos:
      • Más policías
      • Mejores policías, formados por expertos (brasileros, israelíes?)
      • Mejor equipados. Vale la pena evaluar una polémica idea: ¿qué tal menos guardia nacional y fuerzas armadas y más fuerzas policiales? Hoy en Venezuela un policía comprometido con su trabajo es un verdadero héroe con todas sus letras y así debería ser tratado y reconocido. Hoy un militar está lleno de estrellas, reconocimientos, ascensos, aumentos y la manera más arriesgada en la que ha defendido el país es ocupando un cargo de gobierno. Algo está mal en esta ecuación.
      • Más jueces. Hay una matemática clara, un juez en Venezuela puede tener entre sus obligaciones miles de casos en un año. Es claro que eso no va a funcionar bien.
      • Más cárceles/Mejores cárceles. Lamentablemente hoy son muchos los delincuentes. Empecemos por el principio: ¿“Un preso con control de una cárcel”? ¿En serio? ¿Ha que juega un gobierno que permite eso? Toca cárceles nuevas y seriedad en su gestión. La famosa idea de que los presos se formen y trabajen. Una idea sencilla y fácil de implementar si tenemos un país en crecimiento por todo este impulso petrolero.
      • Un sistema de incentivos y castigos eficiente para atacar la corrupción. Pensemos en ideas nuevas, distintas. ¿Un “reality show” donde quede al descubierto una extorsión? Si, suena loco, pero ¿Quién va a querer aparecer en ese programa? Una trampa grabada y publicada en un canal nacional, desde un fiscal “pidiendo pal café” hasta un ministro otorgando un contrato. Y desde ahí, hasta el infinito en ideas útiles para acabar con la corrupción.

Pero, ¿Qué exige esta propuesta? Un cambio radical en la visión que se tiene de Venezuela. Y otro cambio sobre la visión que, en Venezuela, hemos tenido del resto del mundo:

  • Un acuerdo de toda la sociedad de mostrar al mundo que estamos comprometidos con esta idea y que se va a mantener por años.
  • Apoyo empresarial. Es hora de acabar con esa retardataria y absurda visión de que la empresa es un ente diabólico y maligno. Las empresas son los canales para producir y entregar bienes y servicios. Y en ese proceso generan empleo y riqueza a sus colaboradores, pagan impuestos al estado y generan rentabilidad a sus dueños. Esto es una realidad que tenemos que ver como natural y benéfica para la sociedad “PUNTO”. Impulsar al venezolano a crear empresas, a ser empresario y a apoyar a las empresas nacionales e internacionales en la creación eficiente de bienes y servicios.
  • Para transmitir esa confianza que mencionamos antes, es necesario facilitar las cosas. Es absurdo que el tiempo promedio para abrir una empresa en Venezuela sea de 144 días, que se requieran alrededor de 15 trámites, de los cuales varios se vuelven mensuales. Que cada uno sea en un organismo distinto y todos son del gobierno. Igual ideas innovadoras para facilitar:
    • Un solo organismo, un solo trámite: al registrar la empresa, debe salir con RIF, y ya eso es como la cédula para una persona. Al mismo tiempo en ese organismo único, se registran impuestos, aportes sociales, laborales, ambientales, etc. Y ya internamente que redistribuya.
    • Modificar las leyes laborales. Que sean flexibles:
      • El que quiera contratar y ser contratado por hora, que lo haga,
      • El que quiera un salario mensual con utilidades y cesta tickets, que lo haga,
      • El que quiera trabajar más horas extras, que lo haga,
      • El que quiera trabajar solo los sábados que lo haga.
    • Objetivo común. Si se concreta un plan de esta magnitud, deben coincidir todos los miembros de esta nación (militares, políticos, estudiantes, profesionales, amas de casa, etc.) en una visión única y compartida, garantizar que con cualquier cambio de gobierno se mantienen planes e inversiones, en lugar de comenzar desde cero cada vez que hay un cambio.

Todo esto resume parte de una visión de país (ya luego la detallaremos más).

Esto es lo que debe “hacer” una INTENTONA PARTIDISTA.

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¿Qué debe “parecer”?

No es suficiente tener claridad, no es suficiente tener una visión. Es indispensable hacer llegar el mensaje de la forma correcta.

A esa indispensable y famosa ciencia/tendencia que es el “mercadeo” toca dedicarle un rato.

Ya hemos hablado del daño que se causó al país, de manera sostenida, desde hace unos 30 años aproximadamente. Hay una matemática dura, pero sencilla: si estás profesionalmente adecuado para ejercer gobierno alrededor de los 30 años, y esos errores comenzaron hace poco más de 30 años entonces: toda persona mayor de 60 años “representa” protagonismo y por ende culpabilidad de ese desgobierno continuo. Si es cierto que mucha gente de esa edad es sabia, valiosa para el país, y está lejos de ser culpable (y a ellos mi disculpa), pero nuevamente, es un tema de marca. Es importante que entiendan su aporte y se escondan detrás del escenario.

Es inaceptable que en estos días de Venezuela existan (o quieran existir) como protagonistas y líderes políticos, personas como Giordani, Ledezma, Ramos Allup o José Vicente Rangel. Es necesario que lo entiendan, puede que tengan virtudes, mucho que aportar al país, pero ellos no pueden ser “la marca” de ningún partido político en un país de población joven y con esta historia, “PUNTO”.

Participen, asesoren, escriban, reúnanse, pero ¡por lo que más quieran!, no aparezcan en una tarima hablando por micrófono sobre “el futuro de mi país”.

Que poder de convocatoria tendría un movimiento con gente como los jóvenes presidenciables de la oposición, algunos personajes intermedios del gobierno que han tenido su buena fama de burócratas eficientes, pero sin la sombra oscura de la generación “relevada”. Y con todo el “respeto a mis mayores” quiero resaltar que hay mucha gente valiosa en ese grupo, pero definitivamente no son una buena “etiqueta”, “marca”, “imagen” para una INTENTONA PARTIDISTA.

Eso aplica igualmente para partidos como AD, COPEI, MAS, URD, etc. Creo fuertemente en los partidos y su importancia para la democracia, pero también creo en la necesidad vital que tienen estas organizaciones de repensarse y renovarse tanto en imagen como en contenido, para deslastrarse de la culpabilidad histórica que tienen asociada hoy en día. Es una verdad contra la que deben luchar.

Es entonces objetivo demostrar y representar ciertos conceptos claves:

  • Amor a Venezuela.
  • Juventud.
  • Oportunidad.
  • Esperanza, definitivamente esperanza.
  • Motivación.
  • Capacidad.
  • Ímpetu.
  • Unión.
  • Modernidad.
  • Innovación.

Y es esto, lo que debe “parecer” una INTENTONA PARTIDISTA.